Agnes Bruckner y las exigencias del guión

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Robert DeNiro ganó 27 kilos para interpretar la última etapa como boxeador de Jake La Motta en el peliculón Toro Salvaje. 28 fueron los kilos que perdió Christian Bale para meterse en la delgadísima piel de Trevor Reznik en El Maquinista. Dicen en los comentarios del DVD de la película que Bale quería bajar hasta los 45 kilos de peso para el papel, pero los responsables de la cinta se lo impidieron por cuestiones de salud. Al final, la mayoría de escenas las rodó pesando 55 kilos y con una apariencia esquelética que contrasta con la imponente estampa que lució en su siguiente película, Batman Begins. Como DeNiro, Matt Damon ganó alrededor de 18 kilos para parecerse a Mark Whitacre en la comedia de Steven Soderbergh The Informant! También Renée Zellweger se puso hasta arriba de pasteles y dulces para interpretar a la loser Bridget Jones, personaje para el que ganó alrededor de 15 kilos. Otra actriz, Charlize Theron, engordó unos 12 kilos para “ser” la asesina Aileen Wuornos en la película Monster que le valió un Oscar. Son muchos los actores y actrices que han cambiado radicalmente su imagen por exigencias del guión, pero ningún caso es tan particular como el de Agnes Bruckner, que para convertirse en la playmate Anna Nicole Smith en The Anna Nicole Story tuvo que cambiar su discreta talla de sujetador B por una despampanante DD. Y lo consiguió sin pasar por quirófano…

El biopic de la cadena Lifetime de Anna Nicole Smith exigía que su protagonista, como la célebre y malograda playmate, luciera un generosísimo escote. Agnes Bruckner fue la actriz escogida para meterse en la piel de Anna Nicole, pero su talla estaba lejos de las proporciones que tenía la playmate. Bruckner no quería pasar por quirófano para aumentar sus atributos, así que los responsables de la cinta recurrieron al experto en efectos especiales Greg Cannom (triple ganador de Oscar) para que construyera unos pechos prostéticos de última generación. El resultado fue espectacular, como se aprecia en las imágenes, pero exigía que Bruckner pasara cuatro horas encajando la prótesis en sus pechos antes de empezar el rodaje con la ayuda de otros dos expertos en la materia como Todd McIntosh y David De Leon.

Hechos de silicona rellena de gel y diseñados para colocarse de forma individual, los pechos de la talla DD se mueven de forma natural durante la película y aguantan todo tipo de meneos. Bruckner baila en una barra americana en un strip club, posa para Playboy, baila sobre un escenario con un vestido minúsculo e incluso bucea en una piscina… pero eso no se mueve de ahí. Según la propia Bruckner, que los ha llevado encima durante todo el rodaje, “no podían ser más reales”. ¿Y qué tal es la experiencia de pasar de una B a una DD?

Fue raro, sobre todo cuando me las puse por primera vez. Estaba en topless, pero tenía la sensación de que llevaba una camiseta porque no estaba enseñando nada que fuera mío. Me miraba a mi misma y pensaba: oh, Dios mío, ¿te imaginas que fueran así de grandes?

The Anna Nicole Story se estrena en Lifetime el próximo 29 de junio. Aquí tenéis su tráiler de presentación…

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