Cinco minutos, por favor. Sólo cinco minutos más…



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La concepción del tiempo y del espacio varía mucho en función de nuestra edad. Recordamos aquella calle de nuestro pueblo como la más peligrosa del mundo, con una curva imposible de tomar si no era sacando los pies de la bicicleta, pero cuando la volvemos a visitar como adultos nos damos cuenta que ese giro no tiene nada de especial ni de peligroso. Pasa lo mismo con aquella subida, todo un Tourmalet cuando tienes seis años y muy poca fuerza en las piernas para dar pedales, pero que en realidad no es más que un plano con una ligera pendiente. ¿Por qué nos parecían tan divertidos algunos juegos como el pilla-pilla o el escondite? ¿Y cómo éramos capaces de estar una hora subidos en un columpio? La respuesta es sólo una: éramos niños. Y como niños, seguro que pronunciamos alguna vez esta frase: “déjame cinco minutos más, porfa, cinco minutos y ya está”. Una frase que respondía a las urgencias de unos padres por sacarnos de aquel parque en el que sucedían cosas maravillosas. Porque no, no estábamos subidos a un columpio, en nuestra imaginación estaban pasando cosas como las que plasma Tom Yaniv en su acertadísimo vídeo de animación 5 More Minutes, inspirado precisamente en su hija pequeña. Atracón de sensibilidad y buen gusto. Cinco minutos extras pedíamos, por favor, porque sólo llevábamos una hora…

Escrito por David Martinez el 12 septiembre, 2013 | ningún comentario
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