Clásicos arcade: Dragon’s Lair

Antes de que Yu Suzuki popularizase el término Quick Time Event –QTE- con esa obra maestra que es Shenmue, ya había juegos hace años que se basaban en una mecánica de pulsar botones en el momento justo. Hacerlo adecuadamente nos  continuar avanzando en una aventura realizada a base de escenas de vídeo, algo que se explotó sobradamente a principios de los noventa con el Laserdisc. Hoy en día recordamos con cariño a títulos como Road Avenger  o Time Gal, puesto que nos hicieron vivir una película de dibujos animados interactiva, pese a que jugablemente eran de una simpleza exagerada. Pero estos títulos contaron a su vez con un precursor que hoy rescatamos del olvido: Dragon’s Lair.

En 1983 salieron juegos como Jet Pac o Mario Bros., así que imaginaos el impacto que tuvo que ser para los jugadores de la época ver en unos recreativos algo parecido a una película de animación.

El artífice de este proyecto fue el genial Don Bluth, director, productor y animador estadounidense que había trabajado durante años en Disney, con películas tan emblemáticas como La bella durmiente, Robin Hood o Los rescatadores. Bluth terminó marchándose de la compañía del tío Walt y en 1979 fundó su propio estudio, Don Bluth Productions. Viendo el éxito de los videojuegos y las posibilidades del nuevo formato Laserdisc, optó por hacer una película de animación que se pudiese jugar, dando lugar al espectacular Dragon’s Lair. El argumento era algo tremendamente manido: un caballero se tenía que internar en un castillo para rescatar a la princesa de las garras de un malvado dragón. Pero todo ello era presentado mediante divertidas secuencias de animación en las que había que pulsar el botón apropiado (arriba, abajo, izquierda, derecha o ataque) en el momento justo. Se trataba de mitad reflejos, mitad memorización, dando lugar a un título cuya jugabilidad no era ni mucho menos excelente, pero que poseía un estupendo impacto visual.

Su éxito fue tan grande que recibió una continuación espiritual en 1984 con Space Ace, hasta que en 1991 decidiera ver la luz la verdadera secuela: Dragon’s Lair II: Time Warp, mucho más delirante que cualquiera de los otros dos.

Por último, tan solo dejar claro que se trata de uno de los videojuegos con más conversiones de la historia, desde los ordenadores de la época, pasando por NES, Game Boy, Super Nintendo, Mega-CD, iPhone…, En total Dragon’s Lair cuenta con más de 30 conversiones, desde las que intentaban ser calcadas al original hasta otras que lo convertían en el clásico plataformas, eso sin contar con intentos infructuosos de revivir el mito con Dragon’s Lair 3D: Return to the Lair para Xbox, GameCube y PlayStation 2.

Lo mejor de todo es que a día de hoy podemos revivir la aventuras de una manera nunca vista gracias a la conversión compatible para Kinect que acaba de ver la luz recientemente.

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