Clásicos arcade: The adventures of Batman & Robin

Al contrario de lo que suele ser habitual, hubo un tiempo en el que las adaptaciones de películas a videojuegos no eran sinónimo de juegos mediocres y sin otra intención que explotar el éxito taquillero de turno, sino que nos encontrábamos ante auténticas obras maestras. Ese tiempo del que estamos hablando es la época de los 16 bits. Aladdin, el Rey León, Toy Story, (los juegos de la factoría Disney contaban por aquel entonces con una calidad desbordante) o el caso que aquí nos ocupa, The Adventures of Batman & Robin dan buena fe de ello.

El título en cuestión no está basado en ninguna de las películas del hombre murciélago, sino en la estupenda serie de animación que seguía el estilo de las dos primeras cintas de Tim Burton y ganadora de dos premios Emmy. Desarrollado en 1995 para una Sega Mega Drive en sus últimos años de vida, este genial cartucho tiene que aparecer en nuestros “clásicos olvidados” sí o sí.

La versión de Mega Drive sigue la estela de clásicos como Contra, Sunset Riders, Mystic Warriors, Gunstar Heroes, Cowboys of Moo-Mesa o el incombustible Metal Slug, y nos ofrece un run’n’gun para dos jugadores, en la línea de los ya citados, con un desarrollo frenético y una dificultad apabullante.

Como todo buen arcade, el argumento no es más que una mera excusa: Mr. Freeze ha escapado de Arkham Asylum, y con él se han ido el Joker, Dos Caras y el Sombrero Loco, causando el caos por toda Gotham. Batman y Robin deben ponerse manos a la obra para enviarlos de nuevo a donde deben estar, y evitar además que Mr Freeze congele la ciudad con su cañón de hielo. Tan sólo necesitamos este pequeño contexto para comenzar la lluvia de mamporros y disparos que acompañarán al Caballero Oscuro y a su ayudante en una de sus aventuras más peligrosas.

Si tuviéramos que definir The Adventures of Batman & Robin en una sola palabra, esa sería sin lugar a dudas “difícil”. Y es que el juego es un verdadero desafío, un auténtico old-school. Y no es un título exigente porque los controles sean poco precisos u ortopédicos, sino porque el juego no da tregua alguna al jugador: Los enemigos aparecen por todas partes sin dejarnos respirar un segundo, teniendo que impactarles más de una vez para acabar con la mayoría. A su vez los bosses son implacables y numerosos (contamos con la nada desdeñable cifra de trece). También es importante tener en cuenta que si un jugador decide unirse a nosotros durante la aventura, no podrá hacerlo si estamos enfrentándonos a un enemigo final.

En este modo de dos jugadores, el número de enemigos aumenta aún más, y ya para rizar el rizo vemos como el número de continuaciones permanece inalterable (seis es el máximo, tanto para un jugador como para dos, y se comparten entre ambos). Tampoco hay diferencia entre ambos personajes a nivel jugable, opción que hubiese sido agradable. Afortunadamente, y al contrario que otros juegos de su género, en los que para morir basta con un único impacto, en The Adventures of Batman & Robin nuestros héroes cuentan para una barra de vida… cuya duración es escasísima debido a los constantes disparos, explosiones, trampas y enemigos que se pondrán en nuestro camino.

Llegados a este punto, poco más podemos añadir. Nos encontramos ante un juego de disparos y plataformas que ningún fan del género debería perderse. Ver un apartado gráfico de semejante calibre en nuestras Mega Drive es algo que prácticamente ningún otro juego pudo igualar (si acaso Sonic 3D). A todo esto hay que sumarle una jugabilidad muy bien ajustada y una dificultad altísima comparada con los juegos de hoy, sin olvidarnos de una duración considerable para su género (cerca de dos horas y sin posibilidad de guardar la partida), y todo el carisma de los personajes de DC Cómics en su mejor adaptación animada, obteniendo así uno de los mejores juegos del sistema de 16 bits de Sega, el cual podemos disfrutar una y otra vez gracias a los socorridos emuladores.

Categorías: Ocio
Etiquetas: , , ,

Déjanos tu comentario