¿Clásicos del horror?: Drácula de Bram Stoker

dracula

Cuando en 1992 Francis Ford Coppola presentó al mundo su peculiar visión de Drácula, muchos se llevaron las manos a la cabeza con lo que se encontraron: la historia de terror gótico y vampirismo por antonomasia se había convertido en un espectaculo de excesos, de erotismo y en el que el terror perdía fuelle en pos del amor. Y todo ello perpetrado con los bemoles de decir que era el Drácula “de Bram Stoker“, el original, no el suyo.

Pero lo cierto es que el tiempo ha terminado poniendo a las cosas en su sitio, y aunque a día de hoy los más puristas de la novela sientan aún escalofríos al escuchar las bondades de la película, lo cierto es que nos encontramos ante una de las mejores (por no decir la mejor, adaptación del personaje en la gran pantalla). Por muy idealizados que tengamos a Bela Lugosi o al terrorífico Christopher Lee, lo cierto es que las películas de Drácula realizadas por la británica Hammer y otras compañías eran productos de serie B altamente disfrutables, pero que no hacían justicia a la novela de Stoker. ¿Por qué entonces la polémica obra de Coppola sí lo hace?

Muy simple: porque actualiza los temas de la obra a nuestros tumultuosos tiempos. Lo que en la Inglaterra Victoriana era pecaminoso y criticado (la liberación sexual de la mujer), para Coppola es uno de los temas fundamentales de la película. En esta nueva lectura, Mina no detesta a Drácula, sino que se rinde ante un personaje que le aporta auténtica vida (aunque irónicamente se trate de un no-muerto), no como su esposo, el puritano y anodino Jonathan Harker (nadie mejor que el caraplana de Keanu Reeves para dar vida al personaje). El Drácula de Gary Oldman sigue siendo un ser negativo, que mata a otros y comete mil y un atrocidades a lo largo del film, pero es un personaje mucho más interesante que su equivalente literario, que prácticamente era una sombra, un espectro que acechaba a los personajes. Como amenaza es mucho mejor, pero como personaje prácticamente es inexistente. Ahora solo queda que decidáis con qué Drácula os quedáis. Un servidor disfruta como un enano con ambas versiones, y para ello no hay más que tener la mente abierta y saber para qué público y qué enfoque tiene cada obra.

Después de esta pequeña parrafada os dejo con el tráiler de este clásico noventero. Disfrutadlo.

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