El bellísimo futuro de la natación sincronizada…

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Los Juegos Olímpicos de Londres confirmaron la tendencia iniciada en Pekin respecto a los deportes favoritos del público español. El baloncesto pulverizó todos los registros de audiencia en la final, igual que el hectómetro mágico de Usain Bolt o el fútbol, que a pesar del desastre puede presumir de contar con el encuentro olímpico de la selección (España-Honduras) más visto de la historia. A estos “clásicos” hay que sumar otros deportes que han crecido mucho en los últimos años, casi siempre acompañados de los éxitos del combinado nacional, como el taekwondo, el piragüismo o la natación sincronizada. La final por equipos de las herederas de Gemma Mengual reunió a más de tres millones de espectadores (25,45 de share) en la que se considera la prueba de natación más vista de la historia. O sea, que la sincro nos interesa… y eso que en Londres no participaron Daniella y Gabriella Figueiredo, las orgullosas propietarios de esos bonitos culos que marcan un precioso futuro para este deporte. Vamos a conocerlas…

El futuro de la sincro es bello porque el público es consciente del enorme trabajo de las nadadoras, porque la tecnología ha ayudado a entenderla mejor (esas espectaculares cámaras subacuáticas estrenadas en Londres), porque los medios de comunicación han empezado a contar con ella y porque su mezcla de ejercicio físico y arte la convierten en un deporte entretenido y atractivo. Y, aparte de todo, el futuro de la natación sincronizada es bonito porque en él emergen las figuras de Gabriella y Daniella Figueiredo.

Gabriella y Daniella son dos gemelas brasileñas de natación sincronizada que se han marcado un reto: participar en los Juegos Olímpicos de 2016, que se celebrarán en su país. Ambas tienen veinte años y son las sucesoras de Branca y Bia, otras dos gemelas brasileñas que triunfaron como modelos y actrices. Gabriella y Daniella son las protagonistas de un reportaje para la revista Paparazzo en el que enseñan todo lo que se esconde debajo de la piscina y detrás de esos horrorosos trajes de baño.

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