El canalla del lobo no verá ni un centavo de DiCaprio

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Desde hace unos días está en las taquillas españolas El lobo de Wall Street, nueva cinta realizada por la conocida dupla “Scorsese-DiCaprio” que tan buenos resultados ha dado en el pasado. Sin embargo, en esta ocasión, la película en cuestión no ha estado exenta de polémica debido a que no solo está basada en la corrupta vida del broker sin escrúpulos Jordan Belfort, sino en las propias memorias de este canalla, algo que ha hecho que tanto el actor como el director se ganen la antipatía de muchos.

Y es que de esta forma han conseguido que uno de los individuos más despreciables de Wall Street (decir eso son palabras mayores) esté viviendo nuevamente en toda una nube de fama gracias a la película. De hecho, gracias al pequeño cameo que hace en la misma, el ex-financiero podría llevarse un buen pellizco económico, algo que no están dispuestos a tolerar ni el gobierno norteamericano, ni las víctimas a las que estafó (a día de hoy, aún debe 72,6 millones de dólares en indemnizaciones, casi nada).

Pero en un sorprendente ataque de altruismo, Belfort ha informado a los medios de que no verá ni un mísero centavo de los royalties que la película le proporcionaría. Y lo ha hecho con las siguientes palabras:

“Que conste que no voy a entregar el 50% de los beneficios por la película y los libros [de memorias], como me exige el Gobierno. En realidad, entregaré el 100% de mis ganancias, lo que equivale a decir que no voy a ver un centavo de todo esto. Los royalties sumarán varios cientos de millones de dólares, y (si hay suerte) bastarán para compensar a quienquiera que pueda exigirlo. Mis ingresos actuales provienen de mi nueva vida, que es mucho mejor que la anterior”.

¿Cómo lo veis, queridos lectores? ¿Se trata de un gesto de auténtica redención o de autopromoción barata para tratar de lavar su imagen? Nosotros no estamos seguros del todo, pero tras haber visto la película recientemente, le recomendamos al amigo Belfort un poco de sosiego y menos stress en su vida. No en vano hay quien define la película como una versión del Wall Street de Oliver Stone pero puesta hasta las trancas de droga y excesos.

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