Fitball: no te fíes de las apariencias
A los tíos nos gustan las pelotas. Fútbol, baloncesto, tenis... casi cualquier cosa redonda (ejem) nos llama la atención, es innegable. Así que, ¿cómo no íbamos a hablar aquí del fitball? Una disciplina de gimnasio quizá no del todo conocida, pero que ya tiene sus años. Echó a andar en los 70, en Suiza, como lo que es: ejercicio efectivo, casi a prueba de lesiones y de bajo impacto, es decir, que puede ser practicado por gente de todas las edades y niveles de forma física. Pero... ¿qué nos aporta el revolcarnos encima de un balón gigante? La premisa básica es que el cuerpo necesita más equilibrio y tensión, precisa de más músculos para mantenerse estable encima de la pelota que en el duro suelo. Pero hay más:
- Su principal atractivo es la mejora de la movilidad articular, por lo que está muy indicado si sufres dolores en las zonas de las lumbares y cervicales.
- Mejora la coordinación y el equilibrio
- Potencia la fuerza y aumenta el tono muscular y la flexibilidad
- Ideal para estirar
- Sirve para trabajar zonas de todo el cuerpo
- No hace falta más que una pelota: ni máquinas, ni grandes espacios
Todos los ejercicios de fitball se realizan sobre la pelota, en tres posiciones básicas: pronosupinación (boca abajo para los amigos), supinación (boca arriba) y lateral (de lado, vamos). Se pueden ejercitar los abdominales, abductores y toda la columna vertebral.
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