Toreando el mayor peligro del verano: las quemaduras
La piel quemada por el sol es uno de los mayores problemas del verano. No hace falta ni ir a la playa: paseando por la calle, sencillamente, las partes de nuestra piel expuestas a los rayos ya sufren. Para eso la clave es la protección. Así evitaremos problemas inmediatos, como los dolores y molestias de las quemaduras, y problemas más graves a largo plazo, como puede ser el cáncer de piel.
Así pues, protección. Pero, ¿qué hacer si ya es demasiado tarde y nos hemos quemado?
- Aplica algo que te calme el dolor. El after sun es válido, pero mejor reparar la piel con aloe vera; a ser posible, con vitamina E, básica para la recuperación de la piel dañada
- Dúchate con agua templada o moderadamente fría. Nada de ducha helada, aunque te parezca adecuado para calmar el dolor, lo único que conseguirás es agravarlo
- Evidentemente, evita el sol al máximo; no sólo porque retrasarás la regeneración de la piel, sino porque esa zona quemada es aún propensa a más quemaduras
- Si notas que tu piel reacciona en forma de ampollas u otras erupciones no habituales, consulta a tu médico; quizá tengas quemaduras graves
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