Ídolos infantiles con fecha de caducidad
Las simpáticas chicas que protagonizan series juveniles, crecen. Sí, puede parecer una tontería, pero hay que avisar a los más pequeños, que pasan de ver a sus ídolos en series cursis a verlas por Internet enseñándolo todo. Traumático.
¿Os acordáis de Aquellos Maravillosos Años? ¿Os acordáis de la tímida e inocente Winnie Cooper? Pues creció. Creció rápido, además, traumatizando a miles de españoles que pasaron de verla de la mano de Kevin Arnold a las páginas de revistas masculinas. Fue duro, pero lo aceptamos…
¿Os acordáis de Punky Brewster? Sí. Es ella. De verdad… Que sí, que sí. El trauma con ella fue aún más bestia porque mientras llevaba coletas y jugaba con su perro Brandon en España, en Estados Unidos se operaba para reducirse el pecho por una enfermedad que hacía que los tuviera… gigantes. Traumático, lo que yo decía.
Tercer ejemplo, tal vez el menos chocante porque vimos parte de su evolución. Pero tampoco fue fácil despedirnos de Ashley Banks, la pequeña de El Principe de Bel Air, aunque ella allanó el camino con unas sugerentes fotos en bikini. Niños, aprended la lección…
Niños. Esto pasa. Un día adoras a Hannah Montana por tirar al barro a su archienemiga y al día siguiente ves a Miley Cyrus en el barro… y en bikini. Parte de culpa la tiene el desfase temporal entre que se graba una serie y llega a nuestro país. De hecho, es posible que Bob Esponja ya tenga hijos en Estados Unidos. Pero la mayor parte de culpa reside en las adolescentes protagonistas de series de moda, jóvenes actrices que dan pasos de gigante para dejar de gustar a los niños y empezar a gustar a sus padres. La industria lo reclama, supongo, pero eso supone un shock para los niños. Y Hestar se preocupa por los niños. Primero perdieron a Miley Cyrus, que ha hecho una gira musical para adultos. Y esta semana vemos a Madison Riley de esta guisa…

Atentos al currículum de la señorita Riley: Chica Trendy en la serie Bratz y en la (aclamada) película; Shoshanna en la serie juvenil Til Death; Gretchen en Zoey 101, otra de adolescentes; y Anya en Jonas, otro (encantador) producto americano que mueve millones de hormonas. Claro: Bratz, Zoey y Jonas, donde la palabra más dura que he escuchado es “córcholis”… y luego Maxim. La balanza mental se desequilibra. Los inocentes infantes comprueban que sus ídolos tienen fecha de caducidad.

Pero niños, de verdad, nos ha pasado todos. Mirad, si no, a estas chicas que en su día fueron simpáticas adolescentes y ahora son… aún más simpáticas señoras.