Las asombrosas técnicas de caza del pez arquero

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Por muchos documentales que veamos en La 2 o en Discovery Max, el mundo animal siempre tiene armas para sorprendernos. ¿Conocéis al pez arquero? Yo tampoco hasta hace un par de horas, cuando he visto un vídeo en Youtube de sus técnicas de caza, he descolgado mi mandíbula unos centímetros y he sentido la necesidad de dedicarle un post completo. Pónganse firmes para descubrir a uno de los mejores cazadores del mundo animal.

Un chorro de agua a presión y el perfecto dominio de las leyes de la física son las principales armas de los peces arquero (archerfish en inglés). Estos animales acuáticos ponen en práctica un particular proceso de caza para hacerse con insectos que viven en la superficie terrestre. Como si dispusieran de una pistola de agua, disparan un chorro a presión que impacta con violencia sobre las presas, que mueren en el acto, en un proceso que dura una décima de segundo. Para que os hagáis una idea de la fuerza de las mandíbulas del pez arquero, sus disparos pueden abatir insectos que están a tres metros de distancia y los chorros de agua llegan incluso hasta los cinco metros de alto.

Su fuerza devastadora no es lo único que convierte a esta especie en un infalibe cazador. El pez arquero elige la presa y lleva a cabo una rotación en sus ojos que sitúa a la futura víctima en un punto concreto de su visión, de forma que cuando la lengua presiona la parte inferior de su mandíbula, el chorro de agua impacta casi en el 100% de las ocasiones con la presa.

Ahí no acaban las maravillas de este ejemplar. Y es que la fuerza del disparo varía en función del tamaño de la presa. Es más, según algunas investigaciones recientes, la fuerza del agua que golpea al insecto es mayor que la fuerza que tiene cuando sale de la boca del pez, lo que significa que el chorro gana velocidad a medida que avanza y, por lo tanto, implica que el pez arquero domina leyes de física que tienen que ver con el movimiento del agua. Pero todavía no acaban ahí sus virtudes, ya que en cada disparo este estupendo cazador debe calcular la desviación producida por la refracción de la luz, ya que sus ojos están bajo el agua y su presa fuera de ésta. Y un último halago: el pez cazador tiene en cuenta la gravedad, ya que el agua no siempre va en línea recta contra su presa. Y ya hemos dicho que su tasa de acierto es casi del 100%. Alucinante.

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