Palomitas para tíos: Por un puñado de dólares

por un puñado de dolares

Vuelve la sección más cinéfila a Hestar tras un tiempo de descanso, y es que recientemente hemos estado revisionando grandes clásicos del género de los que hablaros durante las próximas semanas. Y qué mejor forma de hacerlo que con Un Puñado de Dólares (1964), primera parte de la Trilogía del Dólar de Sergio Leone y Clint Eastwood, que marcaría un punto de inflexión en el cine del oeste y supondría el nacimiento del spaguetti western.

Rodada en Madrid y Almería, la película es un descarado homenaje a Yojimbo, de Akira Kurosawa (hubo implicaciones legales de por medio), pero eso no quita para que nos encontremos ante una de las obras maestras del género, que consagró al director italiano y a su estrella principal como los artífices de la resurrección de un género que languidecía desde hace unos años.

Nos encontramos ante una historia de venganza, dinero y tiros, muchos tiros. Eastwood encarna al Hombre sin Nombre, arquetipo de sus películas del oeste. Un tipo hosco, rudo y de pocas palabras, pero de mucha inventiva y una puntería sobrehumana. En un pueblo situado entre México y Estados Unidos jugará a dos bandas con dos familias enfrentadas por el control del pueblo. Ninguna de ellas es trigo limpio, y este cazarrecompensas sin escrúpulos piensa sacar la mayor tajada posible.

A esta joya del séptimo arte le acompaña la música del maestro Morricone en uno de sus primeros trabajos de proyección internacional, y aunque en su momento fue defenestrada por la crítica, hoy se puede decir sin temor a equivocarnos, que nos encontramos ante una de esas películas que deben verse sí o sí, al menos una vez en la vida. Os dejamos con el Hombre sin Nombre.

 

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