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22/12/2009
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Dani Rodríguez
Queridos Reyes Magos: blablablá... Así empezabas la carta a Sus Majestades hace muuuchos, muchos años. Sí, muchos, no lo niegues. Pero los kilos de más, las canas o lo que sea que te haga pensar que estás empezando la cuesta abajo no deben evitar que sigas creyendo en los Reyes: tú pide por esa boquita. Lo único malo es que de pequeño te hacían caso con lo que pedías, y ahora muchas veces tu madre o la parienta son las que deciden, ¿verdad? Vale, pues de eso nada. Tú eliges. Y si se emperran en comprarte ropa y demás, que sea la que tu escojas. Te damos algunas ideas...
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